Humanidades:
revista de la Universidad de Montevideo, nº 19, (2026):
e191. https://doi.org/10.25185/19.1 Este
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Reseñas
Byung-Chul Han. El espíritu de la esperanza. Contra la sociedad del
miedo.
Barcelona, Herder, 2024, 99 pp.
Recibido: 18/09/2025 - Aceptado: 14/11/2025

En este ensayo Byung-Chul Han ofrece una aproximación fenomenológica a una
realidad fundamental para el ser humano: la esperanza. El autor sitúa
la reflexión sobre la esperanza en
el contexto de la sociedad del
miedo que atenaza al hombre contemporáneo. El clima de angustia generalizada, a
la cual se suman escenarios apocalípticos y problemas por resolver, conforman
el humus que nutre la crisis que vivimos, caracterizada por la reducción de la
vida a una supervivencia cuyo saldo es la deshumanización. El miedo estructural
y difuso que respiramos crea un ambiente depresivo acompañado de la pérdida de
solidaridad, de cordialidad y de empatía, provocando así el embrutecimiento de
la sociedad.
Además, el miedo que anula el valor de pensar es incompatible con la libertad
y, en consecuencia, termina por erosionar la democracia.
La competencia indiscriminada y la
presión por un mayor rendimiento, asumidas como formas de superar el miedo al
fracaso, a no estar a la altura de las expectativas o a no poder sostener el
ritmo, constituyen una trampa. En efecto, el aumento de la productividad
asociado a estas dinámicas —cuyo motor no es otro que el miedo— nos hace pagar
el precio del aislamiento narcisista y de la soledad. En este contexto, la
comunicación digital amenaza también la cohesión social: aunque estamos
constantemente conectados, nada nos vincula verdaderamente entre nosotros.
El autor propone la esperanza como
vehículo de salida de esta situación: solo la esperanza nos permitirá recuperar
una vida en la que vivir sea más que sobrevivir, pues ella despliega todo un
horizonte de sentido capaz de reanimar y alentar a la vida. Si el miedo
imposibilita la marcha, la esperanza nos hace ponernos en camino mirando con
audacia a un futuro creíble. A diferencia del simple optimismo, la esperanza no
da la espalda a las negatividades de la vida ni pretende aferrar la seguridad
del futuro. Pero más importante aún, es que la esperanza no nos aísla de las personas,
sino que nos vincula y reconcilia: el sujeto de la esperanza es un nosotros.
Para el autor la esperanza es el fermento de la verdadera revolución en cuanto
que es catalizadora de lo realmente nuevo: quien teme, se somete al poder;
quien tiene esperanza se abre a lo distinto y a la novedad, aportando una nueva
luz.
A pesar de su brevedad, la obra se
distingue por su profundidad, originalidad y un enfoque incisivo y realista. En el
primer capítulo titulado Esperanza y acción, Byung-Chul
Han analiza la dimensión activa de la esperanza la cual es negada por autores
como Albert Camus, Baruch Spinoza y Hannah Arendt. En efecto, tener esperanza
no conlleva adoptar una actitud de espera pasiva; por el contrario, la
esperanza mueve a actuar y nos inspira acciones eficaces y creativas. Más aún,
la esperanza es capaz de tender un puente sobre el abismo al que la razón no se
atreve a asomarse. Dos
ideas interesantes se destacan en este capítulo: por una parte, el vínculo de
la esperanza con una fe inquebrantable en la existencia de un sentido y, por
otra, la posibilidad de trascender la inmanencia de lo meramente humano.
En el segundo capítulo que lleva por
título Esperanza y conocimiento, el autor reflexiona sobre la esperanza
como vía de conocimiento. A diferencia de la lechuza de Minerva, la esperanza
desplaza el interés cognoscitivo desde el pasado hacia el futuro, al tiempo que
opone el ya de siempre, al todavía no. De este modo, la esperanza
agranda el alma para que acoja las cosas grandes. En efecto, la esperanza hace
innecesarios los pronósticos: quien espera, confía en lo imprevisible, y cuenta
con que haya posibilidades contra toda probabilidad. Esto es posible además por
la relación con la dimensión contemplativa que acompaña la esperanza. El
optimismo militante, por el contrario, privado de toda trascendencia, se somete
a la inmanencia de la voluntad adquiriendo tintes prometeicos. Resulta de
particular interés la relación entre el conocimiento y el amor que el autor
desarrolla en este capítulo.
Particularmente significativo es el
capítulo tercero titulado Esperanza como forma de vida. Para Byung-Chul Han cabe entender la esperanza de un modo
ontológico al modo de un existencial heideggeriano. Tal existencial es una
forma de ‘estar aquí’: nos encontramos en un determinado estado de ánimo, el
cual no es una sensación subjetiva, sino que nos abre al mundo en un nivel
previo a la reflexión. Antes que cualquier percepción consciente, ya
experimentamos el mundo desde un estado de ánimo que cimenta el ‘estar en el
mundo’, y define y templa el pensar. De aquí que puede pensarse en una persona esencialmente
esperanzada.
El autor describe la analítica existencial de Martin Heidegger fundada
sobre la angustia con el objetivo de mostrar cómo tal posición se opone a la
esperanza. En este contexto, resulta interesante su conclusión: una analítica
existencial que en lugar de basarse en la angustia lo hiciera en la esperanza,
se encontraría con una constitución totalmente distinta de la existencia, y
hasta con un mundo distinto. En efecto, la angustia no genera un nosotros,
mina la mancomunidad y acaba con la cohesión social, al tiempo que desconoce la
diligencia amorosa. Por el contrario, la esperanza no saca sus fuerzas de la
inmanencia del yo porque está en camino del otro. Cuando uno tiene esperanza,
confía en algo que lo trasciende; quien tiene esperanza es sostenido por algo
distinto. De este modo, la esperanza descarga y alivia la existencia. En otras
palabras, la esperanza tiene un temple festivo que nos exonera de la culpa heideggeriana.
La esperanza es un estado de ánimo mesiánico. A diferencia de Heidegger, el
pensamiento de la esperanza no se rige por la muerte sino por lo nonato: la esperanza
está presente incluso más allá de la muerte.
Aunque permanece
anclado en una perspectiva fenomenológica, Byung-Chul
Han ofrece una visión realista que invita a pensar la esperanza desde sus
raíces más hondas.
María Soledad Paladino
Universidad Austral, Argentina
ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-5640-734X