doi: https://doi.org/10.25185/10.1

 

Proemio

Filosofía de la Tecnología:
una reflexión cada vez más necesaria

Philosophy of Technology:
an increasingly necessary reflection

Filosofia da Tecnologia:
uma reflexão cada vez mais necessária

 

Una filosofía de la tecnología razonable requiere una reflexión intencionada, profunda y detenida, toda vez que lo más propio de las técnicas exitosas ha sido, precisamente, su naturalización, una incorporación en la cotidianeidad que las torna casi parte del paisaje humanocomo si siempre hubieran estado ahí y no pudieran no estar. En un sentido amplio, el vestido que cubre nuestra desnudez y el lenguaje que vehiculiza y potencia nuestro pensamiento son claros ejemplos de realidades producidas por nuestra propia actividad pero que hemos naturalizado profundamente. De un modo más contemporáneo, el acceso a la internet se ha transformado casi en una necesidad vital y configura profundamente la mayoría de nuestras actividades. Pero como contrapartida de esta presencia habitual, este tipo de realidades puede ocultarse en su obviedad, y su función y sentido más profundo pueden así pasar desapercibidos.

Opera de esta forma una poderosa tendencia a la naturalización de lo artificial y, parejamente, a la artificialización de lo natural, dando como resultado una vida en la que los límites entre lo dado y lo adquirido, entre lo que somos y lo que podemos hacer, deben ser inteligentemente negociados. En este contexto y habida cuenta de que la tecnología ha alcanzado niveles de penetración y posibilidades de acción inéditas, se impone la necesidad de una reflexión explícita que devuelva a la técnica y a la tecnología su carácter de objetos de estudio, y de cuestiones obligadas para el análisis crítico y la ponderación moral. De este modo, es posible tomar distancia y ganar perspectiva para valorar las producciones humanas en su verdadera dimensión, pero también para escrutar sus dinamismos y tendencias propios, y recuperar con esto el sentido del señorío sobre nuestra propia creación. El presente volumen, compuesto por humanistas de distintas especialidades y latitudes, pretende ser una modesta contribución en esta tarea.

En cuanto a los aspectos formales, el volumen monográfico se divide en las secciones habituales de la serie (Artículos y Estudios) a las que se ha agregado una sección intermedia en homenaje al filósofo español José Sanmartín Esplugues, que es uno de los referentes clásicos de la filosofía de la técnica en el contexto hispanoparlante. Esta sección consta de un escrito póstumo, publicado originalmente en alemán en la revista Mechane,[1] que puede ser considerado como su testamento intelectual, y que fue traducido, revisado y ampliado por el propio autor, pocas  semanas antes de su fallecimiento, para esta publicación.

Si bien el manuscrito del Dr. Esplugues no abre el número, por su carácter general e introductorio, merece ser considerado en primer lugar. Se trata de una exposición acerca del origen y naturaleza de la filosofía de la tecnología, entendida como una reflexión honesta, sistemática y radical acerca de la técnica, igualmente alejada del optimismo acrítico y pueril de algunos autodenominados progresistas, y de la insensata (e impracticable) tecnofobia. De igual modo, aborda el nacimiento de la tecnología y su vinculación esencial con ese producto sin precedentes que es la ciencia moderna. El autor deja en claro que la ciencia, por lo menos en el pensamiento de Bacon, nació investida de un espíritu mesiánico y con una fuerte tendencia a reclamar autonomía a la hora de fijar sus propios fines. Estos vicios de origen suponen una tentación permanente y se manifiestan contemporáneamente en múltiples riesgos. Mencionaremos solo tres de los que el autor presenta: (i) Entender la tecnología no en continuidad y armonía con la naturaleza, sino contra ella a fin de erradicar la fuente de todas nuestras vulnerabilidades. (ii) Someter todas las realidades humanas a los valores tecnológicos de la producción y la eficiencia, lo cual supone un empobrecimiento axiológico. Y (iii) no advertir que los adelantos de la tecno-ciencia tienen un carácter esencialmente ambiguo, con sus beneficios, costos y riesgos.

En línea con las reflexiones anteriores, Francisco Rodríguez Valls ofrece, en el capítulo I de la sección Estudios, una interesante meditación que tiene como ejes la noción de naturaleza humana, como una realidad maleable y versátil pero no carente de sentido, y la noción de persona como un ser finito, corpóreo y sexuado, que es además un fin en mismo. Señala, de igual modo, algunos de los riesgos que nuestra sociedad enfrenta cuando estas convicciones metafísicas son puestas en tela de juicio, como por ejemplo el de subordinar los fines existenciales a los fines de la producción y del bienestar.

Ya en el segundo capítulo, Alexander Castleton Flores desarrolla una comparación, llena de implicancias, entre el pensamiento de José Ortega y Gasset y el del filósofo germano-americano, Albert Borgmann. El punto de contacto estaría dado por lo que Borgmann denominaprácticas focales”, es decir, actos en los que el ser humano se desprende de la lógica utilitarista propia de la tecnología, y hace lugar a lo celebratorio, a la comunión interpersonal o a la inmersión en la naturaleza. Prácticas tan diversas como el culto religioso, la sobremesa, la jardinería, el senderismo o la pesca con mosca, serían algunos ejemplos de esos actos que exigen esfuerzo y paciencia, que toleran cierta incertidumbre y riesgo, pero que, a pesar de (o quizás por eso), hacen que la vida valga la pena. Ortega, de un modo análogo, atribuye al deporte y a la caza en particular, la función de volver a transformar en fines lo que la civilización ha tornado en medios, devolviendo al hombre ámbitos de libertad frente a las exigencias pragmáticas del mundo que él mismo ha creado.

Raquel Fuentes, en el tercer capítulo, presenta un concienzudo análisis literario que confronta la obra clásica Frankestein o el Moderno Prometeo (1818) de Mary Shelley, con la serie Westworld (2016-2020) de HBO, basada en la novela homónima de Michael Crichton. En ambas ficciones, la autora rastrea y expone un núcleo fundamental constituido por el dilema clásico de armonizar el entusiasmo creador humano con una ética que esté a su altura. Así, alrededor de la posibilidad extrema de crear seres inteligentes, se presiente la arrogante desmesura (hibris) de la empresa, y afloran las inquietudes humanas fundamentales relativas a la vida, a la muerte, a los vínculos y a la soledad. Como telón de fondo, la literatura remite así a la pregunta latente de si nos es lícito jugar a ser dioses cuando aún no sabemos ser hombres.

Finalmente, cierra esta sección la contribución de Emilio José García y Laura García Garcés sobre la tecnificación de la muerte. Los autores señalan la necesidad de profundizar la humanización del proceso del final de la vida, aceptando todos los valiosos aportes de la técnica médica, pero reconociendo que las necesidades humanas en esos momentos decisivos exceden lo que ésta puede brindar. Si los actos humanos relevantes son en mismos declaraciones de propósitos, los cuidados paliativos se muestran entonces como la salida más humana, una postura que asume la vulnerabilidad y el dolor como partes integrantes de nuestra naturaleza, pero que al mismo tiempo intenta mitigarlos en la medida de lo posible, y ofrecer al sufriente confort y compañía.

La sección artículos incorpora los últimos tres escritos sobre cuestiones específicas en las que la tecnología plantea interesantes desafíos a la especulación filosófica.

En el primero, Ana Cuevas propone una ontología de las entidades artificiales en clave naturalista. Esta perspectiva, que resalta la continuidad del ser y el obrar humanos respecto de la naturaleza, resulta un valioso contrapunto frente a las miradas de los otros autores del volumen que, con matices, se inclinan, más bien, a poner el foco en el «exceso» o trascendencia de lo humano. Esta interesante aproximación, cercana de algún modo a la tradición analítica y al modelo explicativo de las ciencias naturales, incorpora las teorías de «construcción de nicho» y de «organismos como ingenieros de ecosistemas» a partir de las cuales se puede entender a los artefactos humanos como un subconjunto dentro del campo más amplio de instrumentos materiales por medio de los cuales distintos tipos de organismos mediatizan su relación con el nicho vital.

El segundo escrito, de Adrián Pradier, nos introduce de lleno en el ámbito de la estética contemporánea, y analiza algunas obras de arte en las que robots, diseñados ad hoc, interactúan con los seres humanos, reaccionando, por ejemplo, ante sus movimientos. El valor estético de estas obras estaría dado tanto por la sofisticación técnica de los dispositivos como por la naturaleza e intensidad de las reacciones humanas que suscitan. Pero ¿puede hablarse realmente de interacción? El autor, siguiendo el modelo de Aaron Smuts, argumenta que una interacción en sentido fuerte implica un modo «conversacional», que se sitúa en un territorio intermedio entre el control y la aleatoriedad, lo que es propio de la comunicación interpersonal, y que los robots no pueden realizar. Las reacciones humanas, por otro lado, de sorpresa y hasta de empatía, tendrían más que ver con una proyección y un deseo antropomórficos que subyacen inconscientemente en muchas de las relaciones que establecemos con el mundo. Es la interpretación humana la que determinaría, en última instancia, la ontología de los entes artificiales.

Por último, para cerrar el número monográfico, Leandro Gaitán introduce la crítica que Francis Fukuyama opuso al programa transhumanista, y desarrolla su defensa frente a las objeciones con las que Nick Bostrom y Luc Ferry pretendieron, infructuosamente, desestimarla. En esencia, Gaitán sitúa la argumentación de Fukuyama en el plano ontológico, y coincide con él en que cualquier alteración sustantiva de la biología humana a través de la tecnología, dejaría a los hombres sin ese núcleo común (Fukuyama lo llama factor X) que constituye la base de nuestra identidad específica y sobre el que se fundamenta la igualdad de derechos. Gaitán reivindica una noción fuerte, pre-moderna, de naturaleza humana como único recurso teórico posible para la atribución igualitaria de derechos. De igual modo, advierte finalmente que la creación de seres biológicamente mejorados (los posthumanos) supondría, como podemos colegir de la experiencia histórica, un grave peligro para la convivencia pacífica de nuestra especie.

 

Mariano Asla

Universidad Austral, Argentina.

masla@austral.edu.ar

ORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-5598-157X

 

Alfredo Marcos

Universidad de Valladolid, España.

amarcos@fyl.uva.es

ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-2101-5781 

 

Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo

Asla, Mariano y Alfredo Marcos. “Filosofía de la Tecnología: una reflexión cada vez más necesaria”.
Humanidades: revista de la Universidad de Montevideo, 10, (2021): 9-14.
https://doi.org/10.25185/10.1

 



[1]     José Sanmartín, “Gibt es eine Philosophie der Technik? Studien zur Wissenschaft, Technologie, Utopie und Dystopie”, Mechane 0 (2020): 67-82, https://mimesisjournals.com/ojs/index.php/mechane/article/view/326