REVISTA DE
DERECHO � ISSN: 1510-5172 (en papel) ISSN: 2301-1610 (en l璯ea) - N渧ERO 38 �
A埆 2020 - https://doi.org/10.47274/DERUM/38.11
La efectividad y materialidad del
derecho a la educaci鏮 a la luz del caso Gonzales Lluy
y otros v. Ecuador
Corte Interamericana de Derechos
Humanos, sentencia de 1 de septiembre de 2015[1]
The effectiveness and materiality of the right to education in light of
Gonzales Lluy et al. V. Ecuador
Inter-American Court of Human Rights, ruling from September 1st,
2015
A efetividade e materialidade do direito � educa誽o com base no caso Gonzales Lluy e outros v. Equador
Corte Interamericana de Direitos Humanos, senten蓷 de 1 de setembro de 2015
MAR泝
DELFINA COLLAZO OLANO[2]
Recibido:
31/10/2020
Aprobado:
23/11/2020
RESUMEN: El
siguiente trabajo analiza la efectividad y materialidad del derecho a la
educaci鏮 en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en base al caso
Gonzales Lluy y otros v. Ecuador, resuelto
por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En dicho caso, una ni鎙 de 5
a隳s fue sometida a una transfusi鏮 de sangre de la que contrajo el virus
VIH/SIDA, lo que le impidi� poder ejercer su derecho a acceder a una escuela
p�blica como los dem嫳 ni隳s de su edad. Se intenta realizar un an嫮isis de los
derechos en juego y la forma de armonizarlos.�
PALABRAS
CLAVE: derechos humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos, derecho a
la educaci鏮
ABSTRACT: The following paper analyses the effectiveness and materiality of the
right to education in the Inter-American Human Rights System, based on the case
of Gonzales Lluy et al. v. Ecuador, ruled by the
Inter-American Court of Human Rights. In that case, a five-year-old girl
received a blood transfusion from which she contracted the HIV/AIDS virus,
which prevented her from exercising her right to access to a public school like
other children of her age. The paper analyses the rights at stake and how to
harmonise them.�
KEY WORDS: Human rights, Inter-American Court of Human Rights, right to education
RESUMO: O seguinte trabalho analisa a efetividade e materialidade do direito
� educa誽o no Sistema Interamericano de Direitos Humanos, com base no caso Gonzales Lluy e outros v.
Equador, julgado pela Corte Interamericana de Direitos Humanos. Nesse caso, uma
menina de 5 anos foi submetida a uma transfus緌 de
sangue da qual contraiu o v甏us HIV/SIDA, o que a impediu de exercer o seu
direito de frequentar a uma escola p�blica como as outras crian蓷s da sua
idade. Pretende-se realizar uma an嫮ise dos direitos que est緌 em jogo e a
forma de harmoniz�-los.
PALAVRAS-CHAVE: Direitos humanos, Corte Interamericana de
Direitos Humanos, direito � educa誽o
SUMARIO
1. Introducci鏮. 2. Hechos del caso. 3. Derechos en juego y su jerarquizaci鏮.
4. Postura del Estado demandado. 5. Situaci鏮 interna en Ecuador respecto al
Derecho a la Educaci鏮. 6. Regulaci鏮 del Derecho a la Educaci鏮 a nivel
internacional. 7.Fallo de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. 8. Voto concurrente del Juez Eduardo Mac-Gregor. 9.
Conclusi鏮 y algunos aspectos de la situaci鏮 actual.
1. Introducci鏮
El concepto de los derechos humanos no es novedoso, encontramos
las primeras referencias sobre el tema ya en la 夗oca Greco- Romana donde Panecio de Rodas hablaba de una unidad esencial de todo el
g幯ero humano, y ya exist燰 un concepto de igualdad de naturaleza y dignidad. Acu鎙ndo
la corriente iusnaturalista, si bien la igualdad material propiamente dicha no
est� garantizada a todos los individuos al d燰 de hoy, no se debe dejar de
destacar el avance en el campo de regulaci鏮 o reconocimiento de los derechos
humanos, en especial del derecho a la educaci鏮 que va a ser de especial
an嫮isis en este trabajo monogr塻ico. Recordemos adem嫳 en relaci鏮 a este
derecho que las circunstancias hist鏎icas han marcado una evoluci鏮 de su
contenido a lo largo de la historia.
En las �ltimas d嶰adas, con la Declaraci鏮 Universal de
Derechos Humanos de 1948, la lista de tratados y declaraciones de derechos
humanos ha ido en aumento consagrando derechos en muchos 嫥bitos, incluso se
destaca el lobby o influencia ejercida por grupos de presi鏮 o diversas
organizaciones que proclaman la regulaci鏮 de derechos que no son reconocidos
por la Comunidad Internacional. Es tal el af嫕 por crear nuevos tratados, fomentar
protocolos adicionales a las convenciones, implementar programas y plantear objetivos
a futuro (como son los Objetivos del Milenio), que se ha puesto m嫳 foco en buscar
reconocer �nuevos derechos� que en lograr una efectiva implementaci鏮 de los
derechos ya reconocidos en los textos normativos.
No es sujeto de an嫮isis ni corresponde abordar la cuesti鏮
de fondo respecto a la enumeraci鏮 que hacen los tratados o declaraciones de
los derechos humanos, pero cabe resaltar que, debido a la falta de una verdadera
garant燰 o mecanismos eficaces para la protecci鏮 de estos derechos, es que suceden
violaciones claras y evidentes a los mismos por parte de los Estados.
Los Estados Americanos al ratificar la Convenci鏮 Americana
de Derechos Humanos (en adelante �CADH�)
asumen la obligaci鏮 de proteger y garantizar los derechos fundamentales en
ella enumerados, a todos sus ciudadanos. Es por esto que, los individuos tienen
la posibilidad de denunciar, a trav廥 de peticiones individuales ante la
Comisi鏮 Interamericana de Derechos Humanos (en adelante �CIDH�), la violaci鏮
de sus derechos por parte de los Estados. Ante esto podemos preguntarnos acerca
de la supuesta materialidad de los derechos regulados en los textos normativos:
瘸lcanza con que haya una lista abultada de derechos enunciados a nivel
internacional para efectivamente garantizar los derechos fundamentales? 澧u嫕to
camino queda por delante para que podamos realmente hablar de una efectiva
protecci鏮 de los mismos?
En el siguiente trabajo monogr塻ico se analizar� un caso
resuelto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante �Corte IDH�) relativo al derecho a la
educaci鏮 conexo con otros derechos, como el derecho a la vida y la integridad
personal. Se mostrar� c鏔o hay una vulneraci鏮 a dichos derechos pese a su
abultada regulaci鏮 nacional e internacional. Al emitir el fallo, la Corte IDH
exigi� la implementaci鏮 efectiva de mecanismos de consagraci鏮 y protecci鏮 de
dichos derechos en la regulaci鏮 nacional del Estado de Ecuador, as� como decidi�
la adjudicaci鏮 de la responsabilidad internacional a
dicho Estado por violaci鏮 de los derechos mencionados anteriormente. �
2.
Hechos
del caso
La accionante principal de este caso es Tal燰 Gabriela
Gonzales Lluy, nacida el 8 de enero de 1995 en la
provincia de Azuay Ecuador, m嫳 exactamente en Cat鏮 de Cuenca, en donde vivi�
junto a su madre y su hermano durante toda su infancia.
En junio de 1998, a partir de un episodio de� hemorragia nasal, Tal燰 fue llevada a la
Cl璯ica Humanitaria Fundaci鏮 Pablo Jaramillo, donde fue diagnosticada con p�rpura
trombocitop幯ica.[3]
La ni鎙 tuvo que recibir por indicaci鏮 m嶮ica una transfusi鏮 de sangre y de
plaquetas, por lo que su madre, preocupada por la salud de su hija, acudi� al
Banco de Sangre de la Cruz Roja de Azuay a donar sangre y �otro tanto hicieron algunos conocidos. Entre los
donantes compatibles se encontr� el se隳r HSA, y la transfusi鏮 se realiz� de
forma exitosa.
Luego de la transfusi鏮, el se隳r HSA fue contactado por la
Cruz Roja para que se realizara nuevamente ex嫥enes de sangre, sin explicarle
los motivos de tal decisi鏮. Realizados los ex嫥enes, el se隳r HSA fue
informado por la Cruz Roja que era portador de VIH/SIDA. A ra瞵 de esto, en los
ex嫥enes de sangre realizados en forma posterior, en agosto de 1998 y enero de
1999, result� que Tal燰 tambi幯 ten燰 el virus de VIH.
En septiembre de 1999, Tal燰 fue inscripta en la escuela
p�blica �Zoila Aurora Palacios�. El director de la escuela se enter�, a trav廥
de la profesora APA, que Tal燰 ten燰 VIH, por lo que decidi� que la ni鎙 deb燰 dejar
de asistir a clase hasta que las �autoridades de educaci鏮� tomaran decisiones relativas
al asunto. �Ante esta �negativa , el 8 de
febrero del 2000, su madre Teresa Lluy, con la
asistencia del Defensor del Pueblo de Azuay, present� una acci鏮 de amparo constitucional
ante el Tercer Tribunal Distrital de lo Contencioso Administrativo de la ciudad
de la Cuenca, contra el Ministerio de Educaci鏮 y Cultura, el director de la
escuela p�blica �Zoila Aurora Palacios� y la profesora APA, alegando �la violaci鏮 del derecho humano fundamental, a
la educaci鏮.[4]
El 11 de febrero, el Tribunal rechaz� el recurso presentado
por la parte actora, debido a una supuesta colisi鏮 entre los derechos de la
ni鎙 (derechos y garant燰s individuales como es el derecho a la educaci鏮) y
los intereses de un grupo de ni隳s que asist燰n a la escuela (derecho a la
vida). Esta supuesta colisi鏮 de derechos ser� luego sujeto de an嫮isis. Ante
el agotamiento de recursos internos, en 2006 Lluy
decidi� iniciar el proceso ante la CIDH.
El tr嫥ite ante este organismo internacional se desarroll�
de la siguiente manera: la petici鏮 ante la CIDH fue presentada por Iv嫕
Durazno Campoverde el 26 de junio de 2006, el Informe de Admisibilidad fue admitido
por la CIDH el 7 de agosto del 2009 y finalmente el Informe de Fondo fue
emitido el 5 de noviembre de 2013. All� se concluy� que el Estado era
responsable por la violaci鏮 del derecho a la vida, a la integridad personal, a
la educaci鏮 y a las garant燰s judiciales, consagrados
por los art獳ulos 4, 5,8 y 25 de la CADH.
A trav廥 de este informe, el Estado fue notificado el 18 de noviembre de 2013, y
se le concedi� un plazo de dos meses para que cumpla con las recomendaciones de
la CIDH. Ante la falta de cumplimiento por parte del Estado demandado, se
someti� este caso a la jurisdicci鏮 de la Corte IDH el 18 de marzo de 2014.
3.
Derechos
en juego y una forma de armonizarlos
Los derechos reclamados ante la Corte IDH fueron los
siguientes: el derecho a la vida y a la integridad personal, a la educaci鏮, a
la salud, y a las garant燰s judiciales. Para verificar la efectiva violaci鏮 a estos
derechos, la Corte IDH analiz� el v璯culo entre la situaci鏮 de salud - discriminaci鏮
sufrida por Tal燰 y la respuesta del Estado de Ecuador para justificar su
conducta negativa en relaci鏮 al asunto.
Todos estos derechos tienen un marco legal internacional que
los ampara frente a los Estados Miembros de la OEA. Adem嫳, cada Estado tiene
el deber de reglamentar esos derechos en su Derecho Interno, tal como lo
enuncia el art獳ulo 2 de la CADH:
�los Estados Parte se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convenci鏮, las medidas
legislativas o de otro car塶ter que fueren necesarias para hacer efectivos
tales derechos y libertades�. Por lo tanto, si un derecho es efectivamente
reglamentado y consagrado por la CADH es evidente que su protecci鏮 debe estar avalada
en todos los ordenamientos internos de los Estados Parte sin excepci鏮. Siguiendo
esta l璯ea de pensamiento, los derechos a la vida y educaci鏮 deber燰n estar
ampliamente protegidos y garantizados, no solo en papel sino tambi幯 en la
pr塶tica. Sin embargo, al negar el acceso a la educaci鏮 a Tal燰, se violentaron
los art獳ulos 19 y 23 de la Convenci鏮 sobre los Derechos del Ni隳, los
art獳ulos 4, 5, 19 de la CADH y
el art獳ulo 13 del Protocolo Adicional a la CADH, el Protocolo de San Salvador.
Asimismo, vulnerando as� el derecho a la educaci鏮 de esta ni鎙 de tan solo 5
a隳s.
El VIH/SIDA no debe ser visto como una discapacidad, tal
como lo defini� la Corte IDH: �no se
define exclusivamente por la presencia de una deficiencia f疄ica, mental, intelectual
o sensorial, sino que se interrelaciona con las barreras o limitaciones que
socialmente existen para que las personas puedan ejercer sus derechos de manera
efectiva�.[5] De
modo que, la persona infectada de VIH no se encuentra en una situaci鏮 de
discapacidad, sino que, se encuentra en condiciones de vulnerabilidad debido a
las consecuencias negativas que tal padecimiento puede traerle aparejado a
nivel social.
El director de la escuela no solo no comprendi� la situaci鏮
de fragilidad en la que se encontraba la ni鎙, sino que tampoco tuvo la
flexibilidad y empat燰 para atender las necesidades sociales y educativas de la
familia Gonzales Lluy, y por ende result� que Tal燰 fue
considerada como un riesgo para el sistema educativo. En adici鏮, la
discriminaci鏮 no fue solo padecida por la ni鎙, sino que se extendi� a toda su
familia, y fue de tal magnitud, que Teresa Lluy fue
despedida de su trabajo por el simple hecho de tener una hija con VIH/SIDA. La
parte actora argument� que la familia no tuvo garantizado un entorno seguro, y
a pesar de su carencia de recursos econ鏔icos, dispusieron el m嫞imo esfuerzo
para cuidar el estado de salud de su hija. Las presiones a nivel social que
tuvo que sobrellevar la familia Gonzales Lluy fueron aberrantes, lo que condujo a consecuencias negativas
como la p廨dida de peso de Teresa, que culmin� en el desarrollo de una diabetes
emotiva.[6]
En cuanto a su hermano Iv嫕 Lluy, dej� de asistir a
la universidad y decidi� trabajar para solventar los gastos m嶮icos que requer燰
el tratamiento del VIH, luego padeci� �depresi鏮, al ser testigo de la discriminaci鏮
y el dolor sufrido por su hermana y su madre. La Corte IDH entendi� que este
tipo de consideraciones no son menores y acompa鎙n al estigma social que sufri�
Tal燰 y su familia. Por ende, el caso requer燰 ser atendido con urgencia, para
poder poner un punto final a la situaci鏮.
El director de la escuela aleg� la protecci鏮 del derecho a
la salud y evidentemente a la vida de todos los ni隳s que concurr燰n a la
escuela �Zoila Aurora Palacios�. Asimismo, argument� que Tal燰 se encontraba en
primer a隳 de educaci鏮 b嫳ica, donde la posibilidad de estar en contacto con objetos
cortopunzantes era frecuente, y por consiguiente un
posible contagio de VIH a los dem嫳 ni隳s era eventual. �
Para contrarrestar este argumento, la parte actora present�
una serie de informes m嶮icos donde prob� que, si bien la posibilidad de contagio
por parte de los ni隳s respecto de la ni鎙 exist燰, esta era poco probable. Tal
como expres� la CIDH, una vez que el Estado tom� conocimiento en el asunto, era
su obligaci鏮 actuar para proteger el d嶵il estado de salud de Tal燰, especialmente
cuando estamos ante un caso de una ni鎙 que carece de recursos econ鏔icos para
acceder a un buen tratamiento para conllevar su enfermedad. El Estado de
Ecuador no solo supo de la vulneraci鏮 de derechos de los que la ni鎙 fue
objeto, sino que fue testigo de las acciones jurisdiccionales que present�
Teresa Lluy para que se hicieran valer esos derechos,
los cuales concluyeron sin resultado exitoso. A partir de la transfusi鏮 que
recibi� Tal燰, que fue la causante de su contagio, el Estado de Ecuador
incurri� en responsabilidad internacional por la violaci鏮 de los derechos
humanos de la ni鎙.
La Corte IDH emiti� su opini鏮 respecto de la trascendencia
y la gravedad de la situaci鏮 expresando:
�Como ni鎙 con VIH necesitaba mayor
apoyo del Estado para impulsar su proyecto de vida. Como mujer, Tal燰 ha
se鎙lado los dilemas que siente en torno a la maternidad futura y su
interacci鏮 en relaciones de pareja, y ha hecho visible que no ha contado con
consejer燰 adecuada�.
[7]
Es imprescindible preguntarnos, 積o es evidente la
vulneraci鏮 de derechos humanos en este caso?
Se puede observar que hay dos derechos en juego, por lo que
hay que encontrar la forma de armonizarlos, para que no pase que uno prevalezca
sobre el otro. Ante una colisi鏮 de derechos hay dos visiones para resolver los
conflictos: la visi鏮 conflictivista y la visi鏮
armonizadora. Por un lado, la visi鏮 conflictivista
plantea que, ante la posibilidad de un conflicto entre derechos o entre
derechos y bienes colectivos p�blicos, uno deber燰 prevalecer respecto del
otro. Los dos mecanismos de soluci鏮 de conflictos son la jerarquizaci鏮 y
ponderaci鏮. El primero es defendido por el profesor argentino Miguel 聲gel Ekmekdjian[8],
que plantea la existencia de una tabla jer嫫quica de derechos humanos, en donde
unos derechos tienen m嫳 peso que otros, y ante un posible conflicto entre dos de
ellos , el de menor jerarqu燰 deber燰 sacrificarse en beneficio del otro. En la
tabla que 幨 plantea, el derecho a la vida estar燰 por encima del derecho a la
educaci鏮. En este caso, al jerarquizar los derechos en juego, Tal燰 deber燰
quedarse en su casa y no ir a la escuela, al verse vulnerado el derecho a la
vida de varios ni隳s. El segundo mecanismo es el de la ponderaci鏮, que busca
sopesar los derechos en juego, en base a la relaci鏮 entre costos y beneficios
que lleva la elecci鏮 de un derecho u otro. En definitiva, esto lleva a inclinarse
por proteger el derecho que tenga mayor peso espec璗ico. De usarse este
mecanismo en el caso planteado, Tal燰 no deber燰 asistir a clase debido a que
significar燰 un costo menor a que el resto de los ni隳s se contagien de VIH.
Si bien ambos mecanismos son defendidos por parte de la
doctrina, tienen como cr癃icas la posibilidad que el predominio de un derecho
se deba a la fuerza del poderoso o a la defensa que hace la mayor燰, violando
as� el derecho de las minor燰s.[9]
Otra visi鏮 para la soluci鏮 de conflictos, la cual a mi
juicio es la que deber燰 aplicarse en este caso, es la teor燰 armonizadora. El
hecho de que ciertos derechos humanos tengan una mayor jerarqu燰 que otros
(sobre todo el derecho a la vida como derecho madre), no exige la destrucci鏮 o
postergaci鏮 de los otros, sino su armonizaci鏮. La primac燰 de un derecho no
significa que las exigencias naturales de los dem嫳 tengan que ser sacrificadas
o eliminadas. Sin embargo, en ocasiones la armonizaci鏮 no es objetiva, porque
se acude a la necesidad de establecer una jerarquizaci鏮, tal como enuncia Juan
Cianciardo:
�La armon燰 de un conflicto entre los bienes depende de que
estos vengan referidos a la naturaleza, a una instancia objetiva. Si, por el
contrario, se la hace depender de la voluntad de los sujetos, se pierde la
referencia universal y, con ella, la posibilidad de pensarlos arm鏮icamente, pues
si bien es com�n la naturaleza a todos los individuos, el objeto del querer de
la voluntad de cada uno es indeterminado y, por tanto, variable de unos sujetos
a otros. Ah� es donde surge la necesidad imperiosa de una jerarquizaci鏮�.[10]
En definitiva, la �nica soluci鏮 viable para analizar los
derechos en este caso es la v燰 armonizadora. Es imprescindible realizar este an嫮isis
tomando el derecho a la vida como punto de partida de los otros derechos. Ante
una jerarquizaci鏮 de derechos (donde un derecho, como el de la salud, emerge
de otro derecho, el derecho a la vida) no habr燰 lugar a dudas en afirmar que
el derecho que debe ser protegido, ante todo, es el derecho a la vida. Si no se
respeta, todos los dem嫳 derechos que se originan en base a 幨, carecer燰n de
fundamento para alegar su existencia. Sin embargo, eso no da lugar a que uno
tenga que ser sacrificado por el otro, sino por el contrario, la soluci鏮 es
armonizarlos, de forma que ambos derechos coexistan.
4.
Postura
del Estado demandado
Tal como se mencion� anteriormente, la justificaci鏮 presentada
por el director de la escuela ante la negativa de la asistencia a clase de
Tal燰 fue la de la protecci鏮 del derecho a la salud de los ni隳s de primaria
en dicha escuela. El demandado manifest� que era un riesgo que Tal燰 concurriera
a clase debido a que, al encontrarse en el ciclo de educaci鏮 b嫳ica, el
contacto con objetos cortopunzantes era frecuente, y
podr燰 tener como consecuencia, un posible contagio entre los ni隳s.
La CIDH, en representaci鏮 de la familia Gonzales Lluy, solicit� que se tomaran medidas respecto a la
discriminaci鏮 sufrida, como son capacitaciones e informaci鏮 acerca de la
enfermedad del VIH/SIDA en la escuela. En definitiva, que el Estado de Ecuador
no solo implementara pr塶ticas con el objetivo de la difusi鏮 sobre el VIH,
sino que efectivamente haya un respeto hacia las personas que viven con la
enfermedad, a nivel nacional.
La respuesta de Ecuador fue mencionar las pr塶ticas educativas
ya realizadas con relaci鏮 al VIH: programas nacionales para garantizar la
equidad e inclusi鏮 social y Acuerdos Ministeriales para la consagraci鏮 de
educaci鏮 sin discriminaciones o limitaciones de ning�n tipo. Adem嫳, argument�
que como Tal燰 no se encontraba internada en instituciones privadas o p�blicas,
sin un m嶮ico que siga su tratamiento, no le compet燰 al Estado el rol de garante
y por eso no incurr燰 en responsabilidad por la vulneraci鏮 de su derecho a la
integridad f疄ica.
Respecto al rol del Estado como garante de los derechos humanos,
se entiende que no es un motivo fundado el alegado por la parte demandada. En
este caso hubo una violaci鏮 expresa del derecho a la vida, salud e integridad
f疄ica, por la falta de control que deber燰 haber hecho el Estado con respecto
a la atenci鏮 m嶮ica dada en centros de salud privados[11]
, tal como surge del Art獳ulo 11 de la Declaraci鏮 Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, el art獳ulo 45 de la Carta de la OEA y el art獳ulo 10 del
Protocolo Adicional a la Convenci鏮 Americana sobre Derechos Humanos en materia
de Derechos Econ鏔icos, Sociales y Culturales.
Era deber del Estado de Ecuador controlar la actividad y
servicios brindados por el Banco de Sangre, la accesibilidad de los
procedimientos realizados y la calidad de los mismos. La Cruz Roja era la �nica
en el pa疄 con competencia de administrar transfusiones de sangre y sus derivados,
por lo que su control estatal debi� ser realizado de forma m嫳 rigurosa. Asimismo,
la parte actora declar� que debieron recurrir a una instituci鏮 privada por la
falta de servicios p�blicos de asistencia m嶮ica de calidad, obligaci鏮 entendida
como propia de cualquier Estado, por lo que Ecuador no debi� excusarse en
ning�n momento delegando la responsabilidad a la instituci鏮 privada, o a la
familia Gonz嫮es Lluy por
recurrir a la anterior.
La Corte IDH evidentemente tom� en consideraci鏮 la
legislaci鏮 nacional respecto a la consagraci鏮 del derecho de educaci鏮 y la vida
para las personas, en especial a ni隳s que atraviesan la misma situaci鏮 que
Tal燰. No hay lugar a dudas respecto a las pol癃icas implementadas por el
Gobierno a los 嫥bitos de educaci鏮 y VIH, y reglamentos que consagra que el
sistema educativo debe brindar a cada ni隳 el acceso y permanencia a la
ense鎙nza, al igual que implementar pr塶ticas para atender a los ni隳s con discapacidades.
En noviembre de 2008, el Ministerio de Educaci鏮 prohibi� a las
autoridades de los institutos educativos a exigir pruebas relacionadas con el
VIH a estudiantes, amparados en el principio de no discriminaci鏮. En adici鏮,
el Consejo Nacional de Educaci鏮 Superior emiti� una resoluci鏮 mediante la
cual estableci� la prohibici鏮 de �exigencia de prueba de VIH para cualquier
procedimiento para una instituci鏮 de educaci鏮 superior; as� como tambi幯 la exclusi鏮
de la comunidad acad幦ica a una persona con VIH en virtud de que violenta el principio
de no discriminaci鏮�.[12]
Por ende, carece de fundamento la justificaci鏮 en la cual se excusa el Estado
de Ecuador para rechazar la admisi鏮 y permanencia de Tal燰 en su instituto
educativo, as� como la negaci鏮 a recibir ayuda debido a su situaci鏮 de
discapacidad.
5.
Situaci鏮
interna en Ecuador respecto del Derecho a la Educaci鏮
Es de sumo inter廥 analizar las consideraciones que hizo la
Corte IDH respecto a la ineficaz regulaci鏮 interna sobre la educaci鏮 en
Ecuador. La Corte IDH enumer� una lista de programas propuestos por el Estado, pero
comprob� que, si bien existe normativa, es poco lo que esta se llev� a la
pr塶tica.
Por consiguiente, es sujeto de an嫮isis el informe realizado
por Rosa Mar燰 Torres, Ex Ministra de Educaci鏮 y Cultura de Ecuador, que
resalta y constata observaciones similares a la las que llevaron a la Corte IDH
a emitir su fallo.
El informe enuncia que �la
educaci鏮 es tanto un derecho humano como un medio vital para promover la paz y
el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. A fin de
que se realice su potencial para contribuir a construir un mundo m嫳 pac璗ico,
la educaci鏮 debe ser universal y accesible de manera igualitaria para todos y
todas�. [13]
Torres afirma que, si bien la educaci鏮 es un derecho que se
ha venido reconociendo en declaraciones en los �ltimos tiempos, es necesario
ampliar a�n m嫳 ese derecho. El acceso a la educaci鏮 no solo debe darse sino
tambi幯 hacerse en condiciones que sean igualitarias para todo individuo, con
independencia de su origen, raza, condici鏮 social, enfermedad o religi鏮. Una
especie de ense鎙nza alternativa distinta a la que todo individuo ordinario
recibe, atentar燰 la igualdad social.
Alega el informe que �lograr
que se reconozca la educaci鏮 como un derecho, antes que como un mero servicio,
una oportunidad o incluso- cada vez m嫳- una mercanc燰, es una batalla cada vez
m嫳 cuesta arriba e importante por s� misma. (�) [Otra]gran
batalla � es lograr que la abultada lista de convenios, declaraciones y
programas de acci鏮 en torno al derecho de la educaci鏮 deje de ser tinta en el
papel y pase a concretarse en la realidad, especialmente en los llamados
�pa疄es en desarrollo�, y en relaci鏮 a los pobres�. [14]
No es objeto de estudio la lista de convenios o programas
sociales que definen o legislan los distintos derechos fundamentales que se han
ido firmando a lo largo de la historia. En este art獳ulo se intentan resaltar
puntos fundamentales respecto a la ampliaci鏮 del concepto del derecho a la
educaci鏮. En primer lugar, para que este derecho sea de toda persona,
incluyendo a las personas mayores o con alguna discapacidad.
Torres entiende que al exponer el t廨mino educaci鏮,
no se refiere solo a tener acceso a las instituciones educativas, sino a
efectivamente gozar de una educaci鏮; y no cualquier tipo de educaci鏮, sino
una buena educaci鏮. Gran parte del proceso de ense鎙nza s� se da en los
centros educativos, pero no es el �nico lugar. Mucho de los aprendizajes y
valores son adquiridos en el seno familiar o con amigos, los cuales
complementan el proceso educativo formal recibido en las escuelas.
Expresa adem嫳 que, para garantizar una buena educaci鏮, no
alcanza con mejorar en t廨minos de cantidad, sino tambi幯 en calidad.
Actualmente se hace mucho 幯fasis en la infraestructura de centros de ense鎙nza
y en los porcentajes de ni隳s que acceden a una educaci鏮. La calidad, haciendo
referencia a los valores o condiciones psico-sociales
que regulan la ense鎙nza ha ido en decadencia, en especial en los pa疄es donde
sufren m嫳 diferencias socioecon鏔icas.
A su vez, hay que comprender que el derecho a la educaci鏮
no es solo para personas sanas, sino para personas que poseen alguna especie de
discapacidad. Al fomentar la accesibilidad a la educaci鏮, se promueve tambi幯 la
inclusi鏮 social y, en definitiva, la idea de que las personas que padecen
enfermedades no son necesariamente discapacitadas, como el caso de analizado de
Tal燰 Gonzales Lluy. Por consiguiente, si bien el acceso
a la educaci鏮 es alto; suceden atrocidades que atentan contra la dignidad
humana, y que pueden llegar a ser incluso m嫳 graves que la propia exclusi鏮 de
la ense鎙nza.
El �ltimo punto que resalta Torres es el 幯fasis de
aprender, lo cual conlleva comprender, meditar y profundizar, llevando los
conocimientos te鏎icos a la pr塶tica, a la vida misma. Al democratizar el
aprendizaje, se confirma la igualdad de condiciones y oportunidades para la
poblaci鏮, permitiendo que el derecho a la educaci鏮 pase de ser un ideal
inalcanzable, a algo concreto que se evidencia en la realidad que trae como
consecuencia el �aprendizaje a lo largo de la vida�, el cual nos incentiva a la
participaci鏮 activa, siendo, en definitiva, una caracter疄tica esencial de
toda democracia.[15]
6.
Regulaci鏮
del Derecho a la Educaci鏮 a nivel internacional
En los art獳ulos 1 y 2 de la CADH, se establecen las
obligaciones de los Estados Parte respecto al deber de respetar los derechos
enunciados en la misma, y la prohibici鏮 de cualquier diferencia de trato a los
individuos. Asimismo, la protecci鏮 judicial debe ser efectivamente garantizada
para todos los individuos, respecto a una posible violaci鏮 de los derechos
humanos consagrados en las Constituciones nacionales, o por la Convenci鏮. En
materia de derechos econ鏔icos, sociales y culturales, en el art獳ulo 26 de la CADH se reglamentan las obligaciones de
los Estados sobre el desarrollo de los mismos. A su vez, en el art獳ulo 29 se
enumera la interpretaci鏮 de las normas de la CADH, donde se expl獳ita
que nunca una norma podr燰 ser interpretada en sentido de la exclusi鏮 de un
derecho.
En los �ltimos a隳s se han hecho incorporaciones a la
normativa internacional respecto a los derechos humanos fundamentales con el
fin de promover una igualdad material y efectiva respecto la garant燰 de los
mismos. Se incorpor� a la normativa internacional el Protocolo de San Salvador,
adicional a la CADH, donde se reglamenta expl獳itamente la enumeraci鏮
de una serie de derechos, as� como la afirmaci鏮 de otros derechos ya
enunciados en la CADH. En los art獳ulos 1 y 2 del Protocolo, se expresa
la obligatoriedad de los Estados Parte en relaci鏮 a la disposici鏮 de medidas,
incluidas las econ鏔icas, a efectos de reconocer los derechos en el mismo; y el
compromiso ante reformas a nivel de orden interno en el caso de que sea
necesario. Finalmente se incorpora la regulaci鏮 del derecho a la educaci鏮 en el
art獳ulo 13:
1.
�Toda
persona tiene derecho a la educaci鏮.
2.
Los
Estados Parte en el presente Protocolo conviene en que la educaci鏮 deber�
orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de
su dignidad y deber� fortalecer el respeto por los derechos humanos...�
En adici鏮, se agregan los art獳ulos 20, 24, 28, 29, 32 y 33
de la Convenci鏮 de los Derechos del Ni隳 en base del respeto del derecho a la
educaci鏮; y el efectivo acceso a la ense鎙nza para todo ni隳 sin distinci鏮
alguna, aludiendo a ni隳s a los cuales se les vulnera dicho derecho por
consecuencia de ciertas enfermedades o discapacidades; as� como tambi幯 se
establece en el Pre嫥bulo de dicha Convenci鏮.
7.
Fallo
de la Corte Internacional de Derechos Humanos
La Corte IDH concluy� que el Estado de Ecuador era
responsable por la vulneraci鏮 de los derechos fundamentales de Tal燰 Gonzales Lluy y su familia.
En primer lugar, por la violaci鏮 del derecho a la vida e
integridad personal de Tal燰 seg�n los art獳ulos 4 y 5 de la CADH y la violaci鏮 de la obligaci鏮
de fiscalizaci鏮 y supervisi鏮 de la prestaci鏮 de servicios de salud. En
segundo lugar, por la lesi鏮 a los derechos de integridad f疄ica de Teresa Lluy e Iv嫕 Gonzales Lluy. En tercer
lugar, por la vulneraci鏮 al derecho de la educaci鏮 seg�n el art獳ulo 13 del
Protocolo de San Salvador y los art獳ulos 1.1 y 19 de la CADH. A su vez, desestim� la
excepci鏮 preliminar relacionada con la falta de agotamiento de los recursos
internos impuesta por el Estado.
Dentro de las reparaciones que deb燰n ser asignadas a la
parte demandante, se incluy� una beca de estudios para la continuaci鏮 de la
formaci鏮 universitaria de Tal燰, el tratamiento m嶮ico para su enfermedad, as�
como una vivienda digna. Dentro de las medidas que deb燰 adoptar Ecuador con
respecto a su normativa interna, se agreg� la capacitaci鏮 a funcionarios de la
salud sobre el VIH.
8.
Voto
concurrente del Juez Eduardo Ferrer Mac-Gregor
El Juez Eduardo Ferrer Mac-Gregor estuvo de acuerdo con la
decisi鏮 adoptada, pero agreg� adem嫳 la creaci鏮 de un nuevo concepto: la �interseccionalidad� de la discriminaci鏮, una discriminaci鏮
m�ltiple que radica en que Tal燰 es mujer, menor de edad, con una discapacidad,
con VIH y con un bajo nivel socioecon鏔ico.
Escribi� Ferrer Mac-Gregor en su voto concurrente que �La
discriminaci鏮 interseccional se refiere entonces a
m�ltiples bases o factores interactuando para crear un riesgo o una carga de
discriminaci鏮 �nica o distinta. (�) Este enfoque es importante porque permite
visibilizar las particularidades de la discriminaci鏮 que sufren grupos que
hist鏎icamente han sido discriminados por m嫳 de uno de los motivos prohibidos
establecidos en varios tratados de derechos humanos�. [16]
La violaci鏮 de los derechos de Tal燰 y su familia fue respecto
a un grupo de derechos que debieron interpretarse y protegerse de forma
conjunta. La gravedad del asunto radic� en la violaci鏮 de un conglomerado de
derechos que generaron un da隳 irreparable a las v獳timas.
Otro aspecto que se鎙l� Ferrer Mac-Gregor fue la exigencia
de brindar al art獳ulo 26 de la CADH
una supremac燰 independiente de los art獳ulos 1 y 2 de la CADH, y los art獳ulos 4 y 19.6 del Protocolo
de San Salvador.
As� lo expres� diciendo que �lo que involucra esta visi鏮 de juticiabilidad
directa es que la metodolog燰 para imputar responsabilidad se circunscribe a
las obligaciones respecto al derecho de salud. Ello implica la necesidad de una
argumentaci鏮 m嫳 espec璗ica en torno a la razonabilidad y proporcionalidad de
cierto tipo de medidas de pol癃ica p�blica. Dado lo delicado de una valoraci鏮
en tal sentido, las decisiones de las Corte IDH adquieren m嫳 transparencia y
fortaleza si el an嫮isis se hace directamente desde esta v燰 respecto a obligaciones
en torno al derecho a la salud en lugar de respecto al 嫥bito m嫳 relacionado
con las consecuencias de ciertas afectaciones respecto de la integridad
personal, esto es, por la v燰 indirecta o por la conexidad con los derechos
civiles. (�)�[17].
Y concluy� el Juez: �...
a m嫳 de veinticinco a隳s de continua evoluci鏮 de la jurisprudencia Interamericana
resulta leg癃imo -y razonable por el camino de la hermen徼tica y la argumentaci鏮
convencional � otorgar pleno contenido normativo al art獳ulo 26 del Pacto de
San Jos�, en consonancia y congruencia con el corpus juris
interamericano en su integridad�.[18]
Adem嫳, hizo referencia a la relaci鏮 entre la proporcionalidad y la
razonabilidad. En definitiva, que las leyes que regulan los derechos humanos
deben proteger el goce de los mismos y respeto de la dignidad humana.
9.
Conclusi鏮
y algunos aspectos de la situaci鏮 actual
La Corte IDH se pronunci� respecto a la responsabilidad del
Estado de Ecuador por la violaci鏮 de un conjunto de derechos humanos fundamentales.
El hecho de que el caso fuera sometido bajo la jurisdicci鏮 de la Corte IDH permiti�
que se hiciera justicia a las v獳timas y que se viera protegido ese conjunto de
derechos, pero 穌u� hubiera pasado si el caso no hubiese sido presentado ante
un tribunal internacional? Si bien los tratados o declaraciones son universales
por definici鏮, 穆or qu� el Estado de Ecuador no hab燰 cumplido las
recomendaciones presentadas por la CIDH, que impulsaban a realizar acciones y
proteger los derechos consagrados universalmente?
La decisi鏮 de la Corte IDH fue fundamental para marcar un precedente
sobre la vulneraci鏮 de derechos econ鏔icos, sociales y culturales y tambi幯 la
transcendencia del rol del Estado como garante de los derechos y bienes
jur獮icos de los individuos bajo su jurisdicci鏮.
La interseccionalidad de una
discriminaci鏮 m�ltiple, planteo novedoso del Juez Ferrer Mac-Gregor en esta
sentencia, es imprescindible para comprender que, en materia de derechos
humanos, la vulneraci鏮 de un derecho o derechos no es siempre respecto a un solo
factor, sino que en ciertos casos puede darse la particularidad de que el
conjunto de estos factores genere una discriminaci鏮 distinta, la cual
evidentemente requiere que sea resuelta mediante una armonizaci鏮 de
derechos.�
De esto se deduce lo importante que es realizar una
armonizaci鏮 de los derechos, sino de lo contrario, se puede terminar
sacrificando un derecho que deber燰 ser tambi幯 respetado. En el caso sujeto de
an嫮isis, el estado jerarquiz� y puso por encima el derecho de vida de los
ni隳s, dejando de lado el derecho de educaci鏮 de Tal燰. Es por eso que, a
pesar de la existente regulaci鏮 internacional respecto a la protecci鏮 de los
derechos humanos, puede que los Estados no siempre cumplan con la misma. Por
ende, ante la negativa de los Estados para hacer valer los derechos de sus
ciudadanos mediante sus legislaciones nacionales, es imprescindible el rol de
la Corte IDH para efectivamente proteger y garantizar los derechos de los m嫳
vulnerables, como los del presente caso.
Ante las ineficaces regulaciones nacionales, se aprecia qu�
tan importante es la subsidiariedad y la entrada en acci鏮 del derecho
internacional para permitir el goce universal de los derechos humanos.
Pedro Serna expresa que �los
derechos humanos y la lucha por su implantaci鏮 han revestido siempre los rasgos
de una utop燰; su defensa y avance postulan necesariamente modificar modos de pensar
y actitudes sociales, en un abrirse camino desde el reconocimiento minoritario
hasta alcanzar el consenso de la comunidad (...) la renuncia a la utop燰, el
considerar que ya no queda nada por hacer, no puede sino conducirnos por el
camino de la insensibilidad y las contradicciones culturales que hoy nos
envuelven�. [19]
Esta lucha idealista para fomentar y dar una base s鏊ida
para la protecci鏮 de los derechos humanos es el �nico camino para poder
finalizar las colisiones entre derechos, y las vulneraciones de los m嫳 d嶵iles
de una vez por todas.
BIBLIOGRAF泝
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acceso el 29 de octubre de 2020).
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la educaci鏮 es mucho m嫳 que acceso de ni隳s y ni鎙s a la escuela�.
Organizaci鏮 de Estados Iberoamericanos para la Educaci鏮, la Ciencia y la
Cultura, Barcelona. Disponible en https://www.oei.es/historico/inicial/articulos/derecho_educacion.pdf
(�ltimo
acceso 30 de octubre de 2020).
[1] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015.� Disponible en: https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_298_esp.pdf (�ltimo acceso el 29 de octubre
de 2020).
[2] Estudiante de 2ndo a隳 de
Derecho en la Universidad de Montevideo. ORCID ID:
https://orcid.org/0000-0003-0226-060X.
dcollazo@correo.um.edu.uy
[3] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 75
[4] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 133 - 135.
[5]
Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 236
[6] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298, p嫫r. 218
[7] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 290.
[8]Ekmekdjian fue profesor titular de derecho constitucional en la Universidad de Buenos Aires.
[9] CIANCIARDO, Juan, El conflictivismo en los Derechos Fundamentales. 2�
edici鏮, 2006, p. 110 � 116.
[10] CIANCIARDO, Juan, El conflictivismo en los Derechos Fundamentales. 2�
edici鏮, 2006, p. 117.
[11] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 172-174.
[12] Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
p嫫r. 394.
[13] TORRES, Rosa Mar燰. �Derecho
a la educaci鏮 es mucho m嫳 que acceso de ni隳s y ni鎙s a la escuela�.
Organizaci鏮 de Estados Iberoamericanos para la Educaci鏮, la Ciencia y la
Cultura. Barcelona, 2006, p. 1. Disponible en https://www.oei.es/historico/inicial/articulos/derecho_educacion.pdf (�ltimo acceso 30 de octubre de
2020).
[14] TORRES, Rosa Mar燰. �Derecho
a la educaci鏮 es mucho m嫳 que acceso de ni隳s y ni鎙s a la escuela�.
Organizaci鏮 de Estados Iberoamericanos para la Educaci鏮, la Ciencia y la
Cultura. Barcelona, 2006, p.1-2
�https://www.oei.es/historico/inicial/articulos/derecho_educacion.pdf (�ltimo acceso 30 de octubre de 2020).
[15] TORRES, Rosa Mar燰. �Derecho
a la educaci鏮 es mucho m嫳 que acceso de ni隳s y ni鎙s a la escuela�.
Organizaci鏮 de Estados Iberoamericanos para la Educaci鏮, la Ciencia y la
Cultura. Barcelona, 2006, p.21.
[16] Voto concurrente del Juez
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot.
Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de
2015. Serie C No. 298, p嫫r. 11.
[17] Voto concurrente del Juez Eduardo
Mac-Gregor Poisot. Caso Su嫫ez Peralta Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de mayo de 2013.
Serie C No. 261, p嫫r.102
[18] Voto concurrente del Juez Eduardo Mac-Gregor Poisot. Caso Su嫫ez Peralta Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de mayo de 2013. Serie C No. 261, p嫫r.108
[19]�
MASSINI, C.I y SERNA, Pedro, El derecho a la vida. Eunsa, Pamplona, 1998, p. 78-79